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DOS PALABRAS, UNAS RIENDAS Y UN CABALLO DE TERAPIA TRANSFORMAN LA VIDA DE NIÑOS Y ADULTOS CON DISCAPACIDADES

Kim Kellogg, empleada de Blue Shield, combina el amor por el servicio voluntario con los caballos en el Centro de Equitación Terapéutica Xenophon con el apoyo del Programa Dollars for Doers.

¿Qué animal fuerte, tierno y astuto ofrece cada semana a niños y adultos con discapacidades mentales y físicas la posibilidad de controlar una pequeña parte de su vida cotidiana, en la cual suelen abundar los desafíos sin fin?

La respuesta es un caballo terapéutico tranquilo y adiestrado que responde a la guía de sus riendas y a las palabras “camina” de su jinete para ayudarlo a fortalecer su cuerpo, mente y corazón. Esta magia ocurre en el Centro de Equitación Terapéutica Xenophon de Orinda, California, donde Kim Kellogg, miembro del equipo de Comunicaciones Corporativas, trabaja como voluntaria cuatro horas a la semana. Durante las clases terapéuticas, Kellogg camina junto al niño y al caballo para garantizar la estabilidad y seguridad del pequeño y ofrecer indicaciones verbales en caso necesario. También ayuda a preparar el campo de entrenamiento en la pista y los cascos de los participantes.

Con un personal de siete instructores equinos titulados, cuatro terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas certificados, más de 150 voluntarios y siete extraordinarios caballos terapéuticos, esta organización no lucrativa ofrece actividades y terapias transformadoras asistidas por caballos desde hace 30 años, atendiendo semanalmente a 60 niños (de 2 a 18 años) con discapacidades como autismo, síndrome de Down, parálisis cerebral y otros problemas cognitivos y físicos diagnosticados.

Las clases de 30 minutos se personalizan para cubrir las necesidades y objetivos terapéuticos individuales, establecidos en colaboración con los padres, maestros y otros profesionales de la salud. Los movimientos multidimensionales y repetitivos del caballo tienen un efecto positivo en las funciones físicas, psicológicas y comportamentales de los niños.  Xenophon también ofrece programas de equinoterapia para veteranos con trastorno de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés) y para personas con demencia en fase inicial y sus cuidadores.

Kellogg ha sido voluntaria a lo largo de toda su vida, desempeñando principalmente funciones directivas y ejecutivas o participando en comités de recaudación de fondos para organizaciones no lucrativas. También ama a los caballos, y en su infancia montaba ocasionalmente en establos locales y reservas forestales. “Cuando un amigo me habló de Xenophon el año pasado, no lo podía creer: dos pasiones mías juntas en un solo lugar. Además, las tareas requeridas cumplían mi objetivo personal de hacer algo completamente diferente a mis roles de voluntariado previos. Inmediatamente me inscribí en su lista de espera de voluntarios y fui admitida en el programa a principios de este año. Este rol es, sin lugar a dudas, uno de mis favoritos. Me llena el corazón, semana tras semana”, dijo.

Acreditado por The Professional Association of Therapeutic Horsemanship (PATH), un ente rector nacional, Xenophon produce resultados medibles que cambian la vida de sus participantes desde hace décadas. “En el poco tiempo que llevo aquí, he observado resultados que han cambiado la vida de los participantes en cuestión de semanas o meses”, dijo Kellogg. “Es increíble. ¡Y más ver las caritas de alegría de los niños cuando se dan cuenta de que, con unas pocas palabras y las riendas, pueden controlar el movimiento del caballo que están montando! Es muy profundo”.

Jean Johnstone, directora ejecutiva de Xenophon, ofrece algunas claves del éxito de la organización no lucrativa. “Ofrecemos un espacio seguro y sin prejuicios para que los participantes puedan ser ellos mismos. Usando el caballo como herramienta terapéutica y creando un plan personalizado para cada estudiante que aborda su situación y capacidades únicas, ayudamos a los participantes y a sus familias a alcanzar objetivos ambiciosos”, dijo.

“La equinoterapia se enfoca en mejorar el tono muscular, el equilibrio y las capacidades motrices, a la vez que se desarrollan aptitudes de equitación, lo cual es algo emocionante y nuevo para nuestros participantes. También aborda la buena comunicación, las habilidades sociales, la seguridad propia y la autoestima, cualidades que los ayudan a dar lo mejor de sí mismos en sus hogares, en la escuela y en la vida. Además, las sonrisas son contagiosas”, dijo.

Debido a que Kellogg trabaja como voluntaria en horas no laborables, presenta sus horas al programa “Dollars for Doers” de Blue Shield of California, que dona $10 por cada hora de servicio voluntario de sus empleados fuera del horario laboral en cualquier organización no lucrativa 501©3 con sede en California. Xenophon es también una organización no lucrativa elegible para el programa Blue Shield Matching Gifts, por lo que cualquiera puede apoyar a la organización sin ser voluntario.