por Beth Trimarco

Conforme los estudiantes de California regresan a la escuela, enfrentan las presiones habituales como las calificaciones, el proceso de admisión a la universidad y las responsabilidades familiares. Pero cada vez más, los desastres provocados por el clima en el estado, incluyendo temporadas de incendios forestales que duran todo el año, inundaciones y olas de calor récord, han sumado a la “ansiedad climática” como un desafío determinante para esta generación.
Ya han trascurrido cuatro años desde que Blue Shield of California otorgó su primera subvención a Climate Mental Health Network, la cual fue financiada a través de BlueSky, la iniciativa de salud mental juvenil del plan de salud. La inversión se concretó justo después de la primera encuesta climática de Blue Shield en 2021, que señaló que más de ocho de cada 10 (83%) jóvenes de la Generación Z estaban preocupados por la salud del planeta, y la mayoría afirmó que su entorno afectaba su salud física (69%) y mental (75%). Con esta inversión, Blue Shield se convirtió en el primer patrocinador de Climate Mental Health Network, y desde entonces ha seguido apoyando a la organización para que amplíe su labor y su impacto.
La financiación de Blue Shield permitió a Climate Mental Health Network realizar un análisis exhaustivo del panorama de la salud mental juvenil y el cambio climático, un estudio que ha contribuido a un mayor reconocimiento de lo que actualmente se conoce como “ansiedad climática”.
“La subvención de Blue Shield fue fundamental”, dijo Sarah Newman, directora ejecutiva de Climate Mental Health Network. “Nos ayudó a entender cómo el cambio climático estaba afectando de forma singular la salud mental de los jóvenes”.
La carga de la ansiedad climática
Para los jóvenes, la ansiedad climática no es una preocupación abstracta sobre el futuro, sino algo inmediato. Los estudiantes describen cómo al observar imágenes de incendios, inundaciones y calor extremo en las redes sociales terminan preguntándose qué quedará del mundo cuando sean adultos, especialmente ahora que el humo de los incendios forestales se ha convertido en algo habitual en California cada año. “Lo que descubrimos fue a la vez sorprendente y urgente”, dijo Newman. “Los estudiantes expresaron sensaciones de temor, desesperanza y ansiedad directamente relacionadas con la situación climática. Muchos creían ser los únicos que estaban pasando por esto y se sintieron muy solos”.
Según Baylis Beard, director de Sostenibilidad de Blue Shield of California, “El aislamiento que sienten los estudiantes a menudo forma parte de un fenómeno conocido como ‘ignorancia pluralista’, en el que los individuos subestiman la ansiedad generalizada sobre el cambio climático, creyendo erróneamente que están solos en su inquietud y deseo de actuar”.
Algunos estudiantes se sienten paralizados, con dificultad para concentrarse en sus tareas escolares o en los deportes. Algunos pueden canalizar su preocupación hacia el activismo. Hablar sobre las inquietudes climáticas puede ayudar a reducir la sensación de aislamiento. La participación en iniciativas colectivas también puede ayudar a atenuar el impacto de la ansiedad climática y reducir la sensación de impotencia. Otros pueden terminar agotados, al sentir el peso de intentar resolver un problema que ellos solos no pueden solucionar.
Desarrollo de recursos sobre salud mental climática
Desde que recibió la subvención de Blue Shield hace cuatro años, Climate Mental Health Network se expandió, atrayendo a educadores, médicos, otras fuentes de financiación y defensores de los jóvenes. Posteriormente, Blue Shield ha aportado subvenciones adicionales a la organización. Con el apoyo de Blue Shield, Climate Mental Health Network publicó recientemente una guía de herramientas para maestros y estudiantes de la preparatoria que busca normalizar el diálogo sobre la ansiedad climática y brindar estrategias de respuestas saludables.
“Nuestra investigación previa al lanzamiento de la guía de herramientas reveló que el 98% de los maestros había observado reacciones emocionales en los estudiantes al hablar sobre el cambio climático, pero solo el 10% afirmó disponer de recursos para abordar estas emociones”, dijo Newman.
Tras un exitoso proyecto piloto a nivel nacional, la guía de herramientas se amplió a principios de este año con la ayuda de Blue Shield para apoyar a los maestros y jóvenes de las escuelas de Los Ángeles afectadas por los incendios. La guía ya puede descargarse gratuitamente en línea. “Es importante validar la ansiedad climática, y al mismo tiempo brindar soluciones constructivas para la respuesta ”, dijo Newman. “Ya sea a través del debate en clase, la expresión creativa o los proyectos comunitarios, pasar a la acción, incluso a pequeña escala, es una de las estrategias más eficaces”.
5 formas de enfrentar la ansiedad climática
La guía de herramientas de Climate Mental Health Network ofrece medidas prácticas para estudiantes, padres y educadores. Las siguientes son cinco de sus conclusiones principales:
- Decirlo; no callarse: la ansiedad climática es real. Reprimirla solo profundiza la sensación de aislamiento. Hablar abiertamente de las sensaciones crea un espacio para la validación y el apoyo.
- Actuar, aunque sea a pequeña escala: ya sea al participar en una campaña de reciclaje, escribir a los funcionarios locales o plantar árboles, hacer algo concreto ayuda a transformar el miedo en acción. La acción devuelve la sensación de control. La acción colectiva puede ayudar incluso más que la acción individual.
- Conectar con la comunidad: el aislamiento alimenta la ansiedad. Formar parte de un club escolar, un grupo juvenil o un equipo de acción climática conecta a los estudiantes con otras personas que comparten sus inquietudes y sus esperanzas.
- Establecer límites saludables a las redes sociales: la exposición a contenidos dañinos por horas alimenta la desesperanza. Establecer límites a las noticias que consumimos y seleccionar historias motivadoras puede ayudarnos a equilibrar la concienciación con el bienestar.
- Crear rituales para enfrentar las situaciones difíciles: desde escribir un diario hasta hacer deporte o practicar mindfulness, las rutinas diarias pueden contribuir a la tranquilidad de los estudiantes. La expresión creativa como la música, el arte o la escritura convierte la ansiedad en resiliencia.
Hoy está claro que la ansiedad climática es algo más que una inquietud pasajera; de hecho es un desafío determinante para esta generación.
“Desde el aumento de los incendios forestales y de la polución del aire hasta el calor récord, los jóvenes de California se enfrentan a fenómenos ambientales más graves y frecuentes que nunca, lo que convierte a la ansiedad climática en un desafío muy real”, dijo Paula Ambrose, responsable de Salud Mental de Blue Shield y directora de BlueSky. “De cara tanto al comienzo de las clases como a la temporada de incendios forestales, este tipo de apoyo a los jóvenes puede ser el material escolar más esencial de todos”.
Para obtener más información sobre las iniciativas de Blue Shield of California en materia de Ciudadanía Corporativa, incluyendo nuestro compromiso con la salud mental juvenil y la sostenibilidad ambiental, visite citizenship.blueshieldca.com. Visite Climate Mental Health Network para obtener más información e inscribirse en su seminario web “Back to School Night: Raising Resilient Kids In An Age of Disasters” (Noche de regreso a la escuela: crianza de niños resilientes en una era de catástrofes), que se llevará a cabo el 11 de septiembre.
Esta publicación tiene fines exclusivamente informativos y no está destinada a brindar asesoramiento terapéutico ni a sustituir la atención profesional de salud mental.