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Los trabajadores agrícolas en situación de riesgo reciben ayuda económica de la Fundación Blue Shield of California para luchar contra el COVID-19

Enfermedad, falta de vivienda y represalias en el trabajo por contraer el virus
Los trabajadores agrícolas en situación de riesgo reciben ayuda económica de la Fundación Blue Shield of California para luchar contra el COVID-19

Muchos denominan a las tierras agrícolas de California “la ensaladera de Estados Unidos” ya que aquí se producen una gran mayoría de los alimentos frescos que consume nuestro país. Sin embargo, también pueden ser un desierto en cuanto a los recursos de salud disponibles para los trabajadores agrícolas, quienes están entre los más afectados por el coronavirus. Líderes Campesinas, una organización que empodera a las trabajadoras agrícolas, se ha movilizado para hacer frente a la pandemia en los campos. Por ello, la Fundación Blue Shield of California le otorgó $100,000 como parte de un grupo de nueve organizaciones beneficiadas con fondos para abordar los efectos del COVID-19 y la desigualdad racial en las comunidades de color.

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Trabajadores agrícolas cerca de Santa María

Las desigualdades raciales en las tasas de infección y muerte por COVID-19 son asombrosas. Según datos del Departamento de Salud Pública de California, los latinos conforman el 38.9 por ciento de la población y, sin embargo, representan el 54.9 por ciento de los casos de COVID-19. La Facultad de Salud Pública de la Universidad de California en Berkeley realizó un estudio sobre un subgrupo de latinos: los trabajadores agrícolas. Entre marzo y noviembre de 2020, el 13 por ciento de los trabajadores agrícolas a los que hicieron pruebas dieron positivo al coronavirus, y el 40 por ciento no tenía un lugar adonde confinarse de forma segura.

Suguet López, directora ejecutiva de Líderes Campesinas, entiende por qué estas cifras son tan altas: las personas que cosechan y elaboran nuestros alimentos suelen trabajar en condiciones inseguras e insalubres muy expuestas al COVID, y han sufrido represalias por denunciarlas.

“Al inicio de la pandemia, los capataces se reían y decían que los trabajadores estaban seguros porque estaban al aire libre”, dice Suguet. “Circularon información errónea, no respetaron la distancia social y no proporcionaron EPP (equipos de protección personal) ni una higiene adecuada. Cuando las mujeres se quejaron y pidieron mejores condiciones laborales, a muchas las incluyeron en ‘listas de personas problemáticas’ y tomaron represalias contra ellas. Otras se callaron por miedo a perder sus trabajos”.

Las represalias no son nada nuevo para las trabajadoras agrícolas, que hacen turnos de 12 horas, seis días a la semana, para alimentar a sus familias. Como inmigrantes, muchas no conocen sus derechos o temen presentar una queja ante el gobierno por miedo a que las deporten.

‘La ropa sucia se lava en casa’

Líderes Campesinas se formó precisamente para ofrecer a esas mujeres un lugar donde alzar su voz. La organización apoya a las mujeres que sufren violencia de género, malas condiciones laborales y robo de salarios.

“Las campesinas siempre dicen que la ropa sucia se lava en casa”, explica Suguet. “Nosotros simplemente les facilitamos un espacio seguro para que expresen los maltratos, les explicamos sus derechos y las formamos para que sean embajadoras en el campo”.

Araceli Ruiz, trabajadora agrícola de México que cosecha lechuga, uvas y brócoli, se acercó a Líderes Campesinas para averiguar cómo protegerse y defenderse. “Con el COVID, Líderes nos explicó cómo protegernos entre nosotros”, dijo. “Compartimos esta información con nuestros compañeros y la comunidad para que más personas estén protegidas”.

La Fundación Blue Shield of California aportó fondos a este grupo de nueve organizaciones para que no sólo respondan a las necesidades de la comunidad, sino para que también se enfoquen en la igualdad a largo plazo en materia de salud. “La pandemia dejó bien en claro que las desigualdades de salud son complejas, pero gracias a iniciativas enfocadas en la comunidad como la de Líderes Campesinas, podemos fomentar soluciones comunitarias muy eficaces e innovadoras”, dijo Debbie I. Chang, presidente y directora ejecutiva de la Fundación.

A fin de luchar contra las altas tasas de coronavirus, Líderes Campesinas colabora con clínicas médicas locales para llevar información, EPP y pruebas directamente a los campos. “Las trabajadoras agrícolas confían en la gente que conocen”, dijo Suguet. “Si les presentan a los trabajadores de las clínicas, es más probable que los escuchen”.

La falta de vivienda y el trabajo agrícola

El personal de las clínicas aliadas ofrece atención directamente en los campos, permitiendo que las mujeres que trabajan largas horas obtengan los servicios médicos que necesitan. Los expertos también informan cómo se transmite el COVID-19, distribuyen EPP, realizan pruebas, les recomiendan tratamientos y otros servicios, y combaten las dudas sobre la vacuna.

Los trabajadores agrícolas tienen derecho a días pagos por enfermedad y a lugares seguros para la cuarentena. Según el estudio de la Universidad de Berkeley, el 43 por ciento de los trabajadores agrícolas incluidos no tenían hogar o vivían en condiciones de hacinamiento, donde la probabilidad de que el virus se propague es mayor. Además, muchos desconocen sus derechos y no saben cómo o tienen temor a presentar una queja.

Líderes Campesinas ayuda a vencer ese temor con la concienciación. “Nuestra comunidad es pequeña, pero familias enteras se contagiaron el virus y muchas personas fallecieron”, dice Araceli. “Por eso es muy importante correr la voz. Trabajamos para informar a nuestras comunidades, poco a poco. Al participar en Líderes, nos fortalecemos nosotras y también nuestras familias y toda nuestra comunidad”.

Center for Farmworker Families (Centro para las Familias Agrícolas) estima que de un tercio a la mitad de los trabajadores agrícolas de nuestro país viven y trabajan en California. “La capacidad de los trabajadores agrícolas de abogar por condiciones de vida y de trabajo más dignas y seguras, incluyendo protecciones y servicios para el COVID-19, es importante para la salud y el bienestar de nuestro estado y de nuestro país”, dijo Hilary Smith, gerente de programas de la Fundación que apoyó esta iniciativa.