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La humanidad, la sinceridad y la valentía en tiempos de incertidumbre: historias del equipo de asistencia comunitaria de Blue Shield of California.

'Tratar a los miembros y a la comunidad como a nuestra familia es la base de lo que hacemos'
La humanidad, la sinceridad y la valentía en tiempos de incertidumbre: historias del equipo de asistencia comunitaria de Blue Shield of California.

Desde una oficina improvisada en la habitación de huéspedes en su casa, Stacy Anderson de Blue Shield of California termina una de las tantas llamadas telefónicas en las que ayuda a una persona preocupada por perder su cobertura médica durante esta situación económica incierta provocada por la pandemia de COVID-19 y, más recientemente, por los disturbios sociales.

En este caso, la mujer se acababa de inscribir de forma independiente para recibir beneficios de salud a través de Covered California, pero le preocupaba si los $13 por hora que gana en su trabajo serían suficientes para cubrir sus cuotas y sus gastos diarios. Anderson, que se desempeña como gerente en el norte de California para el equipo de asistencia comunitaria de los planes Individuales y Familiares de Blue Shield, estudió cuidadosamente la situación de la afiliada y se dio cuenta de que podía calificar para recibir subsidios de Covered California o de un programa de Medi-Cal. Al comunicárselo, la mujer sintió un gran alivio.

Esta es una de las miles de conversaciones que las nueve personas que integran el equipo de asistencia comunitaria han tenido desde marzo con más de 7,500 personas en toda California.

“Tenemos siempre presentes a aquellos que se han visto afectados y queremos asegurar a nuestros miembros que ahora, más que nunca, nuestro compromiso con su salud y seguridad es la máxima prioridad”, dijo Anchulee Raongthum, gerente principal del equipo de asistencia comunitaria, quienes antes del COVID-19 contactaban a los miembros y a la comunidad local en persona.

Sin embargo, adoptando la orden de confinamiento, este equipo cambió su ambiente de trabajo, abandonando la presencia física en la comunidad a favor de estar conectado virtualmente y por teléfono. Sus salas de estar, garajes y mesas de cocina se reorganizaron para responder a las necesidades de los miembros, los clientes y la comunidad, y este cambio ha posibilitado oportunidades nuevas de prestar voces solidarias a quienes están preocupados por la incertidumbre o incluso oraciones para quienes están angustiados o confundidos.

En algunos casos, las conversaciones se extienden a otros temas fuera de la cobertura. Anderson recuerda a un hombre que le comentó su shock por haber perdido a dos integrantes de su familia a causa del COVID-19 u otro cliente que se sentía “agobiado por el peso de mantener la tranquilidad” en su familia durante este período.

“Tratar a los miembros y a la comunidad como a nuestra familia es la base de lo que hacemos”, dijo Anderson. “Ellos también tienen familiares o amigos que han perdido un trabajo, han visto reducidas sus horas laborales, enfrentan problemas de salud o pueden conocer a alguien que ha contraído el coronavirus. Ser sinceros es importante en cualquier relación y ellos entienden que todos estamos juntos en esta situación”.